Las joyas exclusivas en oro más caras del mundo

¿Sabes cuáles son las joyas exclusivas en oro y en plata más caras del mundo? Grandes casas de subastas el mundo ha podido descubrir bellezas inigualables con gemas de hasta 35 quilates! ¿Quieres saber más?

Joyas exclusivas en oro

Hoy en día cuando hablamos de joyas caras, solemos pensar primero en joyas exclusivas en oro, incluso en joyas exclusivas en plata En realidad, las piezas más exclusivas de oro o de plata no siempre son las más caras. Las gemas son sin duda piezas de gran valor que aumentan la valía de la joya.

joyas exclusivas en oro

Las joyas más caras del mundo

¿Sabes cuáles son las joyas más exclusivas y por tanto más caras del mundo? Existe una lista de piezas muy cotizadas en el mercado, accesible solo a un puñado de personas… ¡En todo el mundo!

  • Pink Star o la joya más impresionante jamás vista

Llamado “Pink Rose” o “Pink Star” este diamante posee nada más y nada menos que 59 quilates y mide 2,69 por 2,06 centímetros. Su origen se remonta a 1999 donde fue localizado en Botswana. La casa de subastas Sotheby’s vendió esta extraordinaria gema por más de 66 millones de euros el pasado mes de abril 2017.

  • L’incomparable un collar fuera de serie

L’Incomparable, una de las joyas exclusivas en oro más caras del mundo está formada por un enorme diamante amarillo de 407 quilates. Localizado en el Congo hace más de 30 años, se ha convertido en una joya estelar actualmente propiedad de la joyería Mouward, quien decidió añadirle 90 diamantes blancos. Esta increíble pieza de joyería fue comprada por una pareja asiática por más de 40 millones de euros.

  • El diamante Wittelsbach-Graff

Este diamante cuenta con una historia muy interesante ya que fue entregado a Leopoldo I de Austria por Felipe IV como parte de la dote por la boda de Margarita Teresa. Anteriormente, este anillo había sido propiedad de la Familia Real Wittelsbach desde 1772. En 2008 dicha joya fue subastada por la casa Christie’s alcanzando un valor de más de 18 millones de euros. La pieza fue comprada por Lawrence Graff, quien rebautizó el anillo. Años más tarde su propietario (la joyería Graff) decidió tallar el diamante dejándolo en 31,06 quilates frente a los 35,52 originales.

 


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